lunes, 31 de marzo de 2014

EL PAPA, OBAMA Y EL CONFESIONARIO


Obama, el presidente del país más poderoso del mundo, está acostumbrado a recibir visitas, que le adulen, que le pidan favores y le hagan todo tipo de reverencias. Pero el jueves pasado era él quien iba a visitar al Papa Francisco al Vaticano, y era él quien se deshacía en elogios llegando a decir “que todo el mundo debe escuchar al Papa”.
Solo tres días después se hacía viral esta foto de Francisco arrodillado en un confesionario. Todos sabemos que los papas se confiesan, pero nunca habíamos visto a ninguno haciéndolo. Cuando en la famosa entrevista de La Civiltà Cattolica le preguntaban quién era Bergoglio, su respuesta, tan simple como directa, fue “soy un pecador”.
Armando Rubén Puente, uno de los biógrafos de Bergoglio, cuenta que tras ser provincial pasó por una fuerte crisis interior porque se veía incapaz de perdonar a quienes le habían herido. Y fue precisamente sentado confesando en la iglesia de los jesuitas en Córdoba, contemplando a Dios perdonando, como experimentó la misericordia de la que ahora no deja de hablar.
Tenemos un Papa que no vive aislado en un palacio, que se muestra cercano a la gente sencilla, que admite que peca y se equivoca. Hay quienes piensan que así pierde autoridad y taiciona su papel de Sumo Pontífice. Para otros todo lo contrario, y la verdad es que cada vez más gente está pendiente de lo que hace y su autoridad crece. Y no a pesar de que se muestre imperfecto y vulnerable, sino precisamente por eso.
Javier Montes sj en Pastoralsj

miércoles, 26 de marzo de 2014

¿QUÉ ES LA COMUNIDAD DE VIDA CRISTIANA (CVX)?

Ayer 25 de marzo se celebraba en la iglesia católica la festividad de la Anunciación. Una vez que Dios decide hacerse hombre y bajar al mundo escoge a María para que sea la Madre de su Hijo y le anuncia la noticia. En esta fecha tan señalada celebra la Comunidad de Vida Cristiana su Día Mundial y es una ocasión estupenda para contaros que es esto de la CVX.


La Comunidad de Vida Cristiana es una Asociación Internacional de Derecho Público Pontificio. ¿Esto qué significa?
Asociación: Nuestra vocación personal es vivir en comunidad, como nos recuerda Benjamín González Buelta sj, “Nadie resucita sólo”
Internacional: Estamos presentes en 68 países a lo largo y ancho de todo el mundo.
Derecho público: Se  contrapone a Derecho Privado, no somos un grupo de amigotes que nos juntamos para solucionar nuestras vidas, no buscamos nuestro propio interés, sino el bien común.
Pontificio: Somos iglesia. Al ser de carácter internacional nos erige la Santa Sede y si algún día nos aburrimos será la Santa Sede quien tenga que disolver la Asociación; somos la CVX pero de algún modo la CVX no nos pertenece. Somos Iglesia, y la representamos allí donde estemos.
¿A qué Iglesia?, a toda la Iglesia; pero nos situamos descaradamente y sin tribulaciones dentro de la tradición ignaciana que emana de los Ejercicios Espirituales de San Ignacio de Loyola. Espiritualidad que nos han transmitido con cariño los jesuitas, jesuitas que son nuestros amigos, forman parte de nuestras historias personales y familiares, a muchos nos han casado, han bautizado a nuestros hijos, nos  confiesan, nos acompañan… y  junto a ellos queremos seguir profundizando en la práctica y el conocimiento de la espiritualidad ignaciana, verdadera  “arma secreta” de la Compañía de Jesús.
¿Para qué nos juntamos los de CVX? El principal motivo que nos une es el acompañarnos y animarnos a vivir con verdadera radicalidad apostólica nuestra vida cotidiana. Desde la Iglesia para el Mundo, buscando aquello que Dios quiere que cada uno ponga al servicio de los más necesitados en la construcción de un mejor mundo para todos.
¿A que nos dedicamos? En la CVX en España, nos centramos institucionalmente como principales campos de misión, en el acompañamiento a migrantes, el acompañamiento a jóvenes, el acompañamiento a la familia y el  compromiso socio-político.
Fuente: José Carlos Carneado, CVX en Sevilla [Lugares de duración]

martes, 25 de marzo de 2014

DÍA MUNDIAL CVX


Las tres Personas divinas, contemplando a toda la humanidad tan dividida por el pecado, deciden darse completamente a los hombres para liberarlos de todas sus cadenas. Por amor, el Verbo se encarnó y nació de María, la Virgen pobre de Nazareth [PPGG 1].

Así comienzan los Principios Generales de la Comunidad de Vida Cristiana. Y lo hacen con la contemplación de la Encarnación que San Ignacio propone en sus Ejercicios Espirituales. Por ese motivo el día 25 de marzo toda la CVX celebramos nuestro Día Mundial, nuestra fiesta, en la que seguimos renovando nuestro deseo de colaborar en la iniciativa de Dios de darse completamente a los hombres para liberarlos de todas sus cadenas.
Pero, ¿qué es la CVX?
La Comunidad de Vida Cristiana es una vocación que reúne a laicos que intentan buscar y hallar a Dios en todas las cosas, en medio del mundo. Con los pies firmemente apoyados en la realidad concreta que nos rodea, pero también con la mirada dirigida al horizonte, siempre en búsqueda y siempre abiertos a la voluntad del Señor. Con sencillez y con todas nuestras limitaciones, pero desde la fortaleza que da la comunidad.
En CVX no formamos comunidades, sino que todos somos parte de una única Comunidad Mundial, con expresiones concretas locales, adaptadas a nuestros contextos, bien distintos en lugares del mundo muy alejados geográficamente, pero muy unidos en nuestra vocación apostólica, de servicio al mundo.
Como comunidad en movimiento, en camino, desde este mirar al mundo como Dios lo mira, discernimos juntos, enviamos a la misión y en ella nos acompañamos y evaluamos mutuamente.
Esta forma particular de estar y servir en la Iglesia está marcada por la experiencia de San Ignacio, desde un agradecimiento profundo al Señor por tanto bien recibido y por ser colaboradores en la Misión de Jesús de trabajar en la construcción de su Reino.


Este año, además del Día Mundial, la CVX Mundial nos invita a clausurar el Año Jubilar de una experiencia de comunidades cristianas, inspiradas en la espiritualidad ignaciana. La celebración de los 450 años que ha tenido lugar entre el 25 de marzo de 2013 y el 25 de marzo de 2014.
Han sido 450 años, los primeros 450 años, que recuerdan la fecha simbólica en que Jean Leunis sj funda la llamada “Prima Primaria” en el Colegio Romano (1563). Es el primer impulso del cual se extenderán las Congregaciones Marianas. Estas comunidades laicas fueron importantes en la transmisión y preservación del carisma ignaciano, más aún en el tiempo de la supresión de la Compañía de Jesús (siglo XVIII). En 1967, las Congregaciones Marianas, a la luz del Concilio Vaticano II, se transforman en comunidades de Vida Cristiana (CVX).

¡¡FELIZ DÍA MUNDIAL CVX!!


lunes, 24 de marzo de 2014

EL OTRO, LOS OTROS Y YO. VIDAS COMPARTIDAS


Los próximos 25, 26 y 27 de marzo, José Mª Rodríguez Olaizola sj, impartirá tres conferencias con el título "El Otro, los otros y yo. Vidas compartidas", a las 20.15 horas en el Salón Padre Basabe (Pso. San Antonio, 14). En ellas reflexionará sobre algunas dimensiones de la vida cotidiana desde una perspectiva creyente.

Martes, 25 de marzo: “Los otros, ¿liberación o condena?”. En la vida de toda persona hay “otros”. Cercanos y lejanos. Fuente de las mayores alegrías, y a veces de las peores tormentas. Hay quien, como Sartre, ha llegado a afirmar que “el infierno son los otros”. Y hay quien, en cambio, no puede entender una vida con sentido si no hay en ella otros significativos. Desde la fe hablamos del prójimo, pero no siempre es fácil el trato con esos próximos. En la pareja, con los amigos, en familia, en el trabajo, en tantos ámbitos cotidianos nuestras vidas están entrelazadas con otras vidas… No es tan fácil comprender, ni perdonar, ni ponerte en el lugar del otro, aceptar su ritmo, sus palabras o sus silencios. No es fácil el amor, ni el abrazo. Pero al final es en el encuentro donde podemos ser más humanos, y por eso merece la pena intentarlo…

Miércoles, 26 de marzo. “Hacer de la vida una Eucaristía”. Mucha gente identifica vivir la fe con tener una serie de prácticas religiosas. Entre ellas, la asistencia a la Eucaristía. Otra mucha gente acusa a los cristianos de no poner en práctica a diario lo que proclamamos los domingos. Y al fin, incluso para muchos cristianos nuestra propia liturgia aparece extraña, vacía de significados, y en consecuencia difícil… Y, sin embargo tenemos un reto y una posibilidad, que es encontrar el punto de unión entre nuestra vida, con sus dosis de alegrías y tristezas, encuentros y desencuentros, historias, y nuestra manera de celebrar. Y es que al final la fe no es cuestión de “ir a misa”, sino de hacer de nuestras vidas una Eucaristía…

Jueves, 27 de marzo: “De carne y hueso”. Nuestra cultura sobre-expone el cuerpo. Cuerpos perfectos, cuerpos ideales, cuerpos esculpidos, modelados, trabajados, hermosos, de algún modo “imposibles”… Nuestra fe también mira a nuestro cuerpo, y lo presenta como “templo del Espíritu”, de algún modo espacio donde Dios asoma en las vidas. ¡Qué dos planteamientos tan distintos! ¿Qué podemos aprender de una reflexión creyente sobre nuestro cuerpo, tan humano, tan frágil, tan lleno de vida, deseo, pasión y posibilidades?


viernes, 21 de marzo de 2014

AQUEL NO ERA YO


Hoy viernes 21 de marzo, con motivo del día internacional contra el uso de menores soldado, la delegación de Entreculturas en Salamanca va a realizar un cine fórum abierto al público en el que se proyectará el  corto "AQUEL NO ERA YO", ganador del Goya 2013 al mejor cortometraje de ficción y que ha sido nominado para la edición de los Oscar de 2014.
La proyección tendrá lugar el viernes día 21, a las 20,00 horas en el Centro de Espiritualidad San Ignacio (Paseo de San Antonio 14 - Jesuitas).
Os animamos a asistir y así conocer algo más sobre la realidad de los cerca de 300.000 menores que son utilizados como soldado en conflictos armados. 



miércoles, 19 de marzo de 2014

JOSÉ DE NAZARET


Hemos escuchado […] que “José hizo lo que el ángel del Señor le había mandado, y recibió a su mujer” (Mt 1,24). En estas palabras se encierra ya la misión que Dios confía a José, la de ser custos, custodio. Custodio ¿de quién? De María y Jesús; pero es una custodia que se alarga luego a la Iglesia […]
¿Cómo ejerce José esta custodia? Con discreción, con humildad, en silencio, pero con una presencia constante y una fidelidad total, aun cuando no comprende. Desde su matrimonio con María hasta el episodio de Jesús en el Templo de Jerusalén a los doce años, acompaña en todo momento con esmero y amor. Está junto a María, su esposa, tanto en los momentos serenos de la vida como en los difíciles, en el viaje a Belén para el censo y en las horas temblorosas y gozosas del parto; en el momento dramático de la huida a Egipto y en la afanosa búsqueda de su hijo en el Templo; y después en la vida cotidiana en la casa de Nazaret, en el taller donde enseñó el oficio a Jesús.
¿Cómo vive José su vocación como custodio de María, de Jesús, de la Iglesia? Con la atención constante a Dios, abierto a sus signos, disponible a su proyecto, y no tanto al propio […] José es “custodio” porque sabe escuchar a Dios, se deja guiar por su voluntad, y precisamente por eso es más sensible aún a las personas que se le han confiado, sabe cómo leer con realismo los acontecimientos, está atento a lo que le rodea, y sabe tomar las decisiones más sensatas. En él, queridos amigos, vemos cómo se responde a la llamada de Dios, con disponibilidad, con prontitud; pero vemos también cuál es el centro de la vocación cristiana: Cristo. Guardemos a Cristo en nuestra vida, para guardar a los demás, para salvaguardar la creación […]
Papa Francisco (19 de marzo de 2013, Misa de inauguración de su Ministerio)

lunes, 17 de marzo de 2014

CUARESMA, 40 DÍAS DE CONVERSIÓN


Imagínate que un día sales de casa, porque has quedado con alguien con quien sueles encontrarte siempre en el mismo sitio. Antes de salir, no ves que te ha escrito un e-mail diciéndote que no estará allí, sino en otro lugar. Sales de casa, sabiendo de sobra las calles por las que tienes que ir, el autobús que tienes que coger y la parada en la que tienes que bajarte,  porque no entra en tu esquema que haya cambiado sus planes.
Da la casualidad de que el autobús, se detiene en la parada donde te está esperando tu amigo. Él te ve y te hace señas para que bajes, pero vas a lo tuyo, oyendo música, mirando el reloj porque el autobús se ha retrasado y no te enteras. 
Él echa a correr hacia la siguiente parada mientras te llama al móvil para decirte que te bajes. Pero con la música, no te das cuenta de que te está llamando. De hecho, ni siquiera ves que la persona que va a tu lado te hace señas indicando que te está sonando el móvil. 
Tu amigo, viendo que no puede avisarte, decide esperar al siguiente autobús e ir al sitio de siempre y allí contarte lo ocurrido. Es verdad que el resultado es el mismo; un encuentro, pero todo hubiera sido más sencillo si te hubieras planteado que podía haber cambios, o hubieras prestado atención a tu móvil.
Creo que en la relación con Dios, muchas veces nos ocurre lo mismo. Salimos a buscarle donde siempre le hemos encontrado, sin pensar que puede estar esperándonos en un sitio nuevo. Por eso, tal vez la Cuaresma sea un buen momento para recalcular nuestra ruta y con todo, mirar al móvil de vez en cuando, atentos a sus mensajes.
Fuente: Pastoralsj

viernes, 14 de marzo de 2014

AVARICIA


Todos necesitamos, en la vida, algunas seguridades. Y aspiramos a unas condiciones de vida dignas. Es legítimo tratar de ir mejorando un poco, hasta poder darnos algún capricho... Pero, hay una línea que separa la necesidad verdadera de la ansiedad impuesta, la seguridad del exceso y la prudencia del abuso. Hay una tentación muy humana, la de tener más, acumular, acaparar. Parece que no basta nunca con lo que uno ha conseguido. Todo resulta insuficiente, y la aspiración a acumular –riquezas, bienes, relaciones o experiencias– se convierte en voracidad.
¿Cuál es el problema? Que en algún punto de ese camino ocurre que dejas de ser dueño para ser esclavo. Los bienes dejan de servir para aquello que necesitabas, para convertirse en tu cadena. La vida va girando en torno a ellos, y poco a poco el miedo a perder puede más que la gratitud ante lo que uno tiene. Además, el ansia de poseer mucho puede producirse a costa de que el otro no posea apenas nada, porque no hay para tantos.
Alternativa. Frente a la avaricia, la respuesta es el desprendimiento. Desprendimiento que es una forma de libertad. Una apuesta por la mesura. Se trata de tener una mirada agradecida a la vida, una mirada que te permita valorar lo que tienes como un privilegio. Y que te permita verlo en perspectiva, en un mundo donde tantos carecen de tanto. No se trata de no necesitar nada –eso no es nuestra espiritualidad ni nuestra fe– pero sí de no volver imprescindible lo que en realidad es accesorio.

Fuente: Pastoralsj

miércoles, 12 de marzo de 2014

LOS SIETE PECADOS CAPITALES. ORGULLO

¿Alguna vez has oído hablar de los siete pecados capitales? A veces hablamos poco de esto del pecado, quizás por temor a que se nos achaque ser excesivamente moralistas, a culpabilizar al personal, a hacer sentir a la gente que parece que la fe o el seguimiento de Jesús tiene más que ver con las prohibiciones que con la buena noticia. No es así. Pecado no es “lo que me gusta, pero mi religión me prohíbe”. No es lo bueno de la vida, que una religión castrante y represiva se empeña en anular. Son, más bien, aquellas circunstancias en las que uno elige y apuesta por cosas que hacen que la vida –propia y ajena– sea menos plena. En realidad es aquello que, aunque aparentemente me llena, en realidad me está vaciando, o está vaciando y dañando a otros. Y por eso, porque lo hace todo peor, merece la pena luchar contra ello. El pecado me aleja de Dios, de los otros, y probablemente me hace vivir fracturado por dentro, con mucha menos pasión, plenitud y alegría de la que tendría eligiendo otros caminos.
Pues bien, en la tradición de la iglesia hay, desde el siglo VI, una lista conocida como los pecados capitales (capitales, porque digamos que de ellos nacen otros). En las próximas semanas vamos a intentar ir ofreciendo una lectura actualizada de esta cuestión. ¿Qué son? ¿En qué sentido nos rompen? ¿Por qué luchar contra ellos? Tal vez la Cuaresma pueda ser un tiempo para reflexionar un poco sobre ello, y para seguir peleando por crecer, por dentro y por fuera, para hacer del mundo un lugar más pleno.

Hay un orgullo bueno y necesario. Te puedes sentir orgulloso de un hijo, de un logro, de un amigo. O de ti mismo, cuando has sido capaz de hacer algo que merece la pena. No se trata de no valorar lo que uno es, o lo que uno hace. Pero hay un orgullo diferente, mucho más destructivo. También se conoce como vanidad, o como soberbia, o tantas otras formas de llamarlo. Es esa mirada que se coloca a uno mismo tan en el centro, tan en un pedestal, tan hinchado y contento de sí, que te hace ciego -o indiferente- a los otros. Es estar encantado de ti mismo, desde una mirada complaciente con tus fortalezas; tanto que te olvidas de tus pies de barro y tu limitación. Es creerte el ombligo del mundo.
He ahí el problema. Porque si el mundo se convierte en una competición de egos entonces no queda mucho espacio para el diálogo, para el encuentro, para el amor (o solo lo hay para el amor propio). Si solo construyes desde la autocomplacencia y la mirada a ti mismo, te terminas encerrando en una burbuja que te aísla. Y esa burbuja, al final, y aunque ni te des cuenta, es una prisión en la que estás solo. Muy contento de ti mismo, pero solo, convirtiendo a los demás en meras comparsas o palmeros de los que solo esperas aplauso y reconocimiento.
Alternativa. Frente a ese orgullo, la respuesta es la humildad. Humildad que, decía Santa Teresa, es andar en verdad. No se trata de ningunear los propios talentos o de minusvalorar(se). Se trata de reconocer y expresar, con sencillez, quién es uno. Humildad es agradecer las capacidades y talentos –que las tenemos–. Y también reconocer las asignaturas pendientes y los defectos –que también–. Es la perspectiva suficiente como para que la mirada te lleve, más allá de ti, a los otros, allá donde haya encuentro verdadero.

Fuente: Pastoralsj


lunes, 10 de marzo de 2014

CUARESMA, UN TIEMPO PARA MIRAR


La Cuaresma es un tiempo para mirar. Esta es la propuesta que me brota por dentro. Es un tiempo para convertir la mirada al estilo de Jesús, para pasar esta temporada fijándonos en lo que vivimos, en aquellas cosas que forman parte de nuestra vida.
La Iglesia nos propone el ayuno. No sé si la novedad está en reducir lo que comemos, lo que ingerimos casi por intuición mecánica. Pero también el ayuno tiene que ver con la mirada. Con mirarse a uno mismo. Con fijarse en aquello que nos alimenta. El ayuno, puede ser quizás, la práctica de mirarnos con más compasión. O con quitarnos de nosotros aquella mirada que nos destroza por dentro. Que nos hace daño. Que nos impide ser nosotros mismos.
La otra propuesta es la limosna. Dar lo que tenemos; no lo que nos sobra, se nos recuerda. Pero dar limosna tiene que ver con cómo miramos a los que tenemos al lado. Tiene que ver con regalar al otro una mirada de consuelo, de acogida, de sonrisa. Una mirada que transmita en este tiempo que la Vida con mayúscula es posible. Esto es darte.
Y cómo no, la propuesta por excelencia para este tiempo. Esa que no podemos olvidar. La oración. Y ahora, va uno y hace un poco de silencio. Deja retumbar dentro de sí la pregunta ¿y tú desde dónde miras? Lo que la Iglesia nos propone para la Cuaresma es que seamos capaces de mirar desde Dios. Que fijándonos en el Señor Jesús, seamos capaces de mirarnos con más bondad, de mirarles con más cariño.
Cuaresma es un tiempo para dejarnos mirar por Dios, para descubrir la mirada en cada hermano y aprender nosotros a mirar como Dios mira... porque una mirada suya, bastará para convertirme y creer en el evangelio, en Buena Noticia.
David Cabrera sj

jueves, 6 de marzo de 2014

MENSAJE DEL PAPA FRANCISCO PARA LA CUARESMA 2014


Queridos hermanos y hermanas: Con ocasión de la Cuaresma os propongo algunas reflexiones, a fin de que os sirvan para el camino personal y comunitario de conversión. Comienzo recordando las palabras de san Pablo: “Pues conocéis la gracia de nuestro Señor Jesucristo, el cual, siendo rico, se hizo pobre por vosotros para enriqueceros con su pobreza” (2 Cor 8, 9). El Apóstol se dirige a los cristianos de Corinto para alentarlos a ser generosos y ayudar a los fieles de Jerusalén que pasan necesidad. ¿Qué nos dicen, a los cristianos de hoy, estas palabras de san Pablo? ¿Qué nos dice hoy, a nosotros, la invitación a la pobreza, a una vida pobre en sentido evangélico?

No dejes de leer el mensaje completo.

miércoles, 5 de marzo de 2014

MIÉRCOLES DE CENIZA


Vestirse de sayal y cubrirse de ceniza. Como quien se quita el maquillaje frente a un espejo, para encontrarse con la piel desnuda. Como quien se va despojando de capas o ropas y va quedando desprotegido. En este tiempo de ceniza insistimos en poder ver nuestra verdad sin adornos. No se trata de mortificarme, o de decir: “no valgo nada”. Eso sería ridículo, y falso. Es intentar verlo todo, lo bueno y lo malo. Mirarme, y saber quién soy. Aceptar la limitación, reconocer el talento y el error. Descubrir las grietas, para ver si hay que hacer algo con ellas. Confiar en ese Dios que me conoce mejor que yo mismo. Y poder compartir este ser mío con otros.
Fuente: Pastoralsj


lunes, 3 de marzo de 2014

CARNAVAL


Esta semana pasamos del carnaval a la ceniza. Un curioso itinerario. Una de esas expresiones colectivas, donde la tradición, la cultura, la historia y la fe se combinan para reflejar con asombrosa claridad uno de nuestros contrastes profundos. Así somos, a veces escondidos tras máscaras, o envueltos en plumajes brillantes. Y otras veces necesitados de dejar a un lado las capas y envoltorios para mirarnos desde nuestra autenticidad profunda y frágil a un tiempo.
Algo de esto tiene el carnaval. Es una especie de apoteosis del sueño, de la quimera, del espejismo. En carnaval no hay más que la fachada que uno quiere mostrar. El estruendo tapa todos los matices Es una curiosa metáfora de cómo a veces puedo vivir. Me disfrazo de fuerte, cuando me sé vulnerable. Aparento ser duro aunque esté quebrado por dentro. La palabra cortés me evita hablar a fondo. Oculto los ratos muertos, las inquietudes cotidianas, las desazones o las heridas. O enmascaro los miedos con proyectos inacabables. Supongo que a veces uno tiene derecho a ser prudente en lo que muestra y lo que no. Pero es importante abrir puertas, cuantas más mejor, para poder compartir toda esa vida que va por dentro.

Fuente: Pastoralsj