Quizá uno de los problemas de nuestro tiempo radica en el relativismo. Como cultura, si no hay ningún valor absoluto de referencia, al final "todo vale"... Y esto, no es solo un problema moral. Pero también cada uno de nosotros nos enfrentamos a un "todo vale" vital, y damos demasiada importancia a problemas que no son tan graves, poniéndolos todos al mismo nivel y engañándonos solos, y sufriendo demasiado, e inútilmente. Preocupaciones que nos desgastan porque a veces, sencillamente, nos encanta darle vueltas a la cabeza. ¿Cuántas horas de insomnio nos ahorraríamos si fuéramos capaces de dar a cada problema su justo valor? Publicado en Pastoralsj .
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