lunes, 6 de febrero de 2017

EL CIELO DE SALAMANCA


El llamado Cielo de Salamanca, parte conservada de la antigua bóveda de la biblioteca universitaria, obra de Fernando Gallego a finales del S. XV, después de sufrir diferentes avatares, fue trasladado a su actual situación en el Patio de Escuelas, tras una restauración que no le reintegró su brillante estado primigenio, pero le vistió con esa delicada piel que sólo el paso del tiempo otorga, en añejas o lúcidas veladuras y mutaciones propias de la reincorporación de formas y elementos desaparecidos.
El Cielo de Salamanca atrajo el interés de Luis de Horna (Salamanca, 1942) hacia una reinterpretación de sus estrellas y pobladores simbólicos. Luis sentí y siente antigua rendición admirada hacia el firmamento en el grandioso espectáculo nocturno del poder absoluto del absoluto del generosísimo Creador, al formar y dar vida a casi infinitos mundos tan desconocidos como misteriosos. Luis sentía la necesidad de recrear un nuevo cielo que conservara el mismo espíritu que inspiró a Fernando Gallego, superando una dificultad concreta: el original, de superficie cóncava debía representarse en un nuevo formato sobre plano rectangular.
Esta reinterpretación pictórica sirve además como homenaje al Estudio Salmantino, en su 800 aniversario. No se debe olvidar que la Universidad de Salamanca (Universitas Studii Salmanticensis) nace de la escuela catedralicia y su existencia se remonta a 1174.
Ha querido el autor de esta obra pictórica (que además de artista y catedrático jubilado es Doctor en Bellas Artes por esta universidad) sea un homenaje a todos los doctos profesores, sus enseñanzas y la alegre multitud de jóvenes estudiantes que pasaron ilusionados por sus aulas.
El Cielo de Salamanca de Luis de Horna puede contemplarse de forma permanente en la escalera interior de la Casa de la Iglesia, en el Seminario de Calatrava, lugar que ya atesora otras obras del artista como el retablo con escenas de la vida de Jesús, presidido por un Cristo.

Artículo publicado en la revista Comunidad nº 667, 22 de enero de 2017

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