martes, 4 de agosto de 2015

LAS FLORES DE LA GUERRA


En 1937, durante la segunda guerra chino-japonesa, John (Christian Bale), un maquillador de cadáveres, llega a una iglesia católica de Nankín para preparar al párroco antes de su entierro. Aunque John es un vividor cínico con la vida, un superviviente en un mundo endurecido y un escéptico, ver las atrocidades del ejército invasor japonés le lleva a tomar partido. Se convertirá en protector de las alumnas de un convento y de las prostitutas de un burdel cercano. Entre ambos grupos de mujeres, refugiadas entre los muros del convento se establecerá una relación compleja.

¿Por qué ver Las flores de la guerra?
Porque su director, Zhang Yimou es uno de los grandes directores del cine chino. Desde sus inicios en Sorgo rojo ha ofrecido obras maestras donde sus historias, llenas de sentimiento se convierten en espejo de las grandes relaciones humanas. Esta, sin ser de las mejores, es, sin embargo, una gran película.
Porque se han aprovechado los recursos –es la película más cara de la historia del cine chino– para ofrecer una escenografía poderosa y llena de sentido que  sirve para contar desde una perspectiva intimista y humana la batalla de Nankin.
Porque ofrece una poderosa reflexión sobre el dolor, el compromiso, la justicia, el sacrificio y el heroísmo.

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