sábado, 19 de abril de 2014

SÁBADO SANTO


Caryll Houselander nos describe su experiencia de la presencia de Dios: “Viajaba en el metro, en un vagón atestado de toda clase de gentes: sentadas, agarradas a los asideros, que regresaban a sus hogares al final del día. De pronto, vi en mi mente, pero con mucha claridad, una escena maravillosa: Cristo estaba en todos ellos. Pero vi aún más: no solamente estaba Cristo en cada uno de ellos, viviendo en ellos, muriendo en ellos, gozando en ellos, sufriendo en ellos…sino que, porque Él estaba en ellos y ellos estaban allí, todo el mundo estaba también allí, en aquel vagón del metro; y no sólo estaba todo el mundo actual, sino que estaban también todas las gentes que habían vivido en el pasado y las que iban a vivir en el futuro”.
“Salí a la calle y anduve mucho tiempo entre la muchedumbre. Aquí estaba ocurriendo lo mismo: por todas partes, en cada persona que pasaba…estaba Cristo”.

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