jueves, 3 de noviembre de 2011

EL SEÑOR HA ESTADO GRANDE CON NOSOTROS: CVX, MAG+S y JMJ

Cuando han pasado ya casi tres meses desde el final de Magis y de la Jornada Mundial de la Juventud, aún sigue resonando en nuestro corazón y en nuestra oración esta frase del Salmo 125: “El Señor ha estado grande con nosotros y estamos alegres”. Este es el sentimiento que nos invade a todos los que participamos más directamente en las experiencias Magis, pero también es algo que repite toda la CVX en Salamanca.
Esta aventura comenzó hace casi 2 años cuando nos propusimos participar en Magis a través de una experiencia. Y junto con la Parroquia del Milagro de San José, de la Compañía de Jesús, nos pusimos a preparar una peregrinación al Santuario de Nuestra Señora de la Peña de Francia. Queríamos ofrecer a los peregrinos Magis la ocasión de encontrarse con el Cristo pobre y humilde que sale a nuestro encuentro en el camino, que está en el corazón del Mundo.
Después de mucho preparar, de intentar que todo estuviese perfectamente organizado, de los nervios de última hora y también, por qué no decirlo, de momentos de desesperación y desolación, llegaron a Salamanca los peregrinos desde Italia, China, Isla Mauricio, Filipinas, Vietnam y España.
Y con esta experiencia de universalidad, nos pusimos en camino: más de 100 kilómetros, 6 etapas, mucho calor, dificultades para entendernos en un mismo idioma, lluvia… pero también mucha ilusión, ganas de ir descubriendo la presencia del Señor en nuestras vidas, disfrutando de cómo éramos acogidos en cada uno de los lugares en los que hacíamos noche y del acompañamiento de toda la CVX en Salamanca.
Hemos experimentado muchas cosas durante este tiempo de Magis y JMJ, pero sobresale el sentirnos enviados y acompañados en nuestra misión. Durante los días de la experiencia, la CVX se hizo presente a través de nosotros, pero también con la oración de toda la Comunidad desde sus casas, sus trabajos, sus vacaciones… y también con su presencia en varias de las etapas. Sin duda que esto nos ha ayudado a sentirnos Cuerpo y a vivir el acompañamiento de la Comunidad.
No fueron pocas las veces en las que a los chicos de la experiencia les hablábamos de “nuestra comunidad”, y no menos en las que CVX se nombraba durante el Círculo Magis. Si tuviese que destacar un momento sería el de la llegada a la Peña de Francia y cómo allí brotaron de forma especial esos sentimientos de envío, acompañamiento y pertenencia a una comunidad, CVX, que nos había regalado la oportunidad de participar en Magis.
Y tras esto llegó el momento de ir a Madrid. Finalizaba Magis y comenzaba la JMJ. Los peregrinos Magis, después de ser enviados al corazón del Mundo, nos volvíamos a reunir en Madrid el día 15, fiesta de la Asunción. Y en ese contexto celebramos la Eucaristía en torno a María y a su “sí” generoso, sincero y alegre, en el que nuestro Magis ignaciano adquiere toda su plenitud. El Provincial de España, que presidía la celebración, nos lo recordaba: “Queridos peregrinos: ahí tenéis vuestro MAGIS. El Magis consiste en transmitir la alegría de María, la nuestra, cuyo auténtico nombre es Cristo, y pronunciarlo en el mismísimo corazón del mundo. El mundo os está esperando para llenarse de esa alegría".
Francamente, resulta muy fácil perderse entre ese gentío, dejarse llevar por la multitud o, por el contrario, aislarse tanto que la JMJ sea sólo una experiencia individual, que no te haga sentirte parte de la Iglesia universal. Sin embargo, las tres personas que fuimos desde la CVX en Salamanca, tuvimos la suerte de ser enviados, a través del Equipo Misión Joven, a colaborar con la Compañía en alguna de las actividades que organizaban en Madrid durante la JMJ. Y esto, sin lugar a dudas, nos ha ayudado a vivir los días de la JMJ desde nuestro ser CVX.
En concreto estuvimos en la oración organizada durante tres tardes en la Universidad de Comillas, y en la Feria de las Vocaciones, que estuvo en el Retiro durante toda la Jornada Mundial. Durante estos momentos se trataba, simplemente, de estar a tiro y de ofrecer nuestra forma de estar en la Iglesia a los que pudiesen interesarse… y alguno hubo.
Fueron días duros, intensos, pero también llenos de alegría, de sabernos partícipes de una vocación que tiene mucho que aportar a nuestra Iglesia. Días de encuentro con otros hermanos y hermanas de la comunidad en Portugal, Paraguay… y también de encuentro con otros que, ajenos a nuestra espiritualidad ignaciana, tienen mucho que ofrecernos. De todo lo vivido en estos días destacaría aprender a sentirnos CVX en comunión con la Iglesia, caminando con otros hombres y mujeres. Y fue en este sentir con la Iglesia en lo que Benedicto XVI insistió en la homilía de la Eucaristía del envío: “Tener fe es apoyarse en la fe de tus hermanos, y que tu fe sirva igualmente de apoyo para la de otros. Os pido, queridos amigos, que améis a la Iglesia, que os ha engendrado en la fe, que os ha ayudado a conocer mejor a Cristo, que os ha hecho descubrir la belleza de su amor. Para el crecimiento de vuestra amistad con Cristo es fundamental reconocer la importancia de vuestra gozosa inserción en las parroquias, comunidades y movimientos…”.
Han pasado ya varios meses, y los frutos de esta experiencia comienzan a intuirse. Aún queda mucho por asimilar, por saborear, por contar, por agradecer… pero mientras, hay que seguir pronunciando el nombre de Cristo en el corazón del Mundo, para llenarlo de alegría.

Jesús Pombo, CVX en Salamanca

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