domingo, 15 de agosto de 2010

LA ASUNCIÓN DE MARÍA


SEÑORA DEL ALBA


Antes del alba, tus manos
cuecen el pan de la entrega,
y con la ternura amasas,
los sueños y las esperas,
y tu corazón confía esperando que amanezca.

Antes del alba, tus ojos
vuelven a llorar serenos.
Se te rompen los recuerdos,
recuperas las ausencias.
y tu corazón confía esperando que amanezca.

Quiero esperar junto a ti
hasta que despunte el alba;
y la luz del nuevo día
ilumine el corazón.
Quiero esperar junto a ti
y pasar la noche en vela,
como tú, aguardando la promesa.

Antes del alba, tus labios
pronuncian sin gran reproche:
“si ‘hágase’ le dije al Día,
‘hágase’ digo de noche,
y tu corazón confía esperando que amanezca.

TSNC


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