viernes, 14 de agosto de 2009

LA ASUNCIÓN


Dios te salve, reina y madre de misericordia,

vida, dulzura y esperanza nuestra;

Dios te salve.

A ti llamamos los desterrados hijos de Eva;

a ti suspiramos, gimiendo y llorando

en este valle de lágrimas.

Ea, pues, Señora, abogada nuestra,

vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos;

y después de este destierro

muéstranos a Jesús, fruto bendito de tu vientre.

¡Oh clementísima, oh piadosa, oh dulceVirgen María!

Ruega por nosotros,

santa madre de Dios,

para que seamos dignos de alcanzar

las promesas de nuestro Señor Jesucristo.

Amén

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