viernes, 10 de abril de 2009

VIERNES SANTO


“Junto a la cruz de Jesús estaban su madre, la hermana de su madre, María de Cleofás y María la Magdalena” (Jn 19,25)

Esa cruz en la que está clavado el Justo que lo da todo. Esa cruz en la que el liberador va a desclavar a todas las víctimas inocentes. Esa cruz de fidelidad y compromiso, de promesa y cumplimiento, de un amor incondicional y eterno que se derrama sobre cada ser humano.
Cada quién la contemplamos desde nuestras propias inquietudes. Y te descubrimos como modelo o como alivio, y sentimos que nos marcas un camino vital, o que nos miras con misericordia infinita. Te miramos, y de nuestros labios brota una plegaria de perdón, una acción de gracias inaudible, un grito de aliento, una sacudida de dolor o el silencio perplejo de quien se ve desbordado.

Miro en silencio al Señor en cruz… ¿qué veo?

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