lunes, 20 de abril de 2015

TE QUIERO EN MI EQUIPO


El pasado lunes, viendo uno de los programas televisivos que junto a Máster Chef más audiencia y expectación va produciendo, me di cuenta de la importancia que tiene participar en el trabajo de espacios “vitales”. Qué diferente se trabaja cuando vives rodeado de gente con la que te entiendes, con la que puedes contradecirte, pero a la vez, con la que puedes expresarte con solo una mirada.
En otras ediciones de La Voz observaba que cada “coach” solía dar sus razones por las que le pide al concursante que lo elija, pero algo ha cambiado en esta edición ¡hay buen ambiente!, hay gestos de cariño y hay detalles como el de no girarse para permitir que otros puedan completar su equipo.
¿Qué ambientes de trabajo favorecen hoy lo común? ¿En qué ambientes de trabajo prima la alegría unida a la profesionalidad, el cariño junto a la excelencia, los gestos junto a la sinceridad?
Pensando todo esto me hacía la siguiente pregunta: ¿cómo son los espacios de trabajo en los que participo?, ¿son vitales? ¿o son cachondeo simplemente? ¿Son espacios donde todos tenemos gestos que ayudan a otros o son espacios donde cada uno juega por libre para ser “la Voz” cantante?
Desde esta pequeña observación me decanto por llegar a la conclusión de que la vida se llena de color cuando se vive bien, cuando el trabajo que es la acción más rutinaria y cotidiana que todos realizamos se impregna de confianza, cariño, empatía…
Y es que no es lo mismo trabajar solo, rápido y en un clima amenazante que trabajar sabiendo que tienes equipo, compañeros, ambiente donde no necesitas defensa, no necesitas “lucirte” no necesitas “competir” porque hay confianza, empatía, respeto. Así, trabajo es igual a compromiso, esfuerzo, deseo de mejorar…
Y es que no es lo mismo vivir la tarea como peso-obligación que como misión, alegría, “sentido”. Trasladando todo esto a la tarea que como cristianos, tenemos de ser agentes de comunión, agentes de evangelización, cauces de la alegría. Creo que nosotros también podemos aprender a generar ambientes fraternos, ambientes cariñosos, que no ñoños o falsos, ambientes donde no se juzgue al otro, donde no haya comparaciones y donde el sentimiento de estar en casa, en familia, haga que de vez en cuando se escape un vergonzoso te quiero compañero, te quiero a mi lado, te quiero como eres, “te quiero en mi equipo”. Te miro y veo potencial, capacidad, y además veo que todo lo que yo tengo y puedo aportar no disminuye contigo, sino que se multiplica, juntos podemos llegar más, hacer mejor.
No puedo, expresar todo esto, sin concluir diciendo ¿quién puede enseñarnos esto? ¿la voz? Sí, la única voz que merece la pena escoger, seguir y adherirse, la voz de Jesús. Esta es la propuesta constante de Jesús de Nazaret: recordarnos que juntos es mejor, es más… juntos hay vida y gestaremos Vida.
Por ello, en este tiempo de encuentro con el resucitado, quiero comprometerme a ofrecer espacios vitales, ser espacio de mirada cómplice, ser cauce de posibilidad, ser compañera y no competidora, ser fraterna y no juez, ser ambiente cariñoso y no ambiente cerrado de “los míos”, los que pensamos esto o aquello. Seamos constructores, seamos proyecto común. Apostemos por el proyecto del anuncio, por el Reino, por las maneras por las cuales nuestro Señor Jesús ha muerto y resucitado.


viernes, 17 de abril de 2015

13TV ESTRENA “PERIFERIAS” CON ANA MEDINA


Periferias es el título del nuevo programa de 13tv. Un espacio centrado en la actualidad socio religiosa que será conducido cada semana por Ana Medina, compañera de la CVX en Málaga. El espacio, de una hora de duración, contará cada semana con una entrevista en profundidad y la participación de diferentes colaboradores que analizarán en compañía de Medina la actualidad de la Iglesia, poniendo el foco en aquellos que en ocasiones permanecen fuera del objetivo televisivo.
Con este nuevo programa, 13tv alza la voz y toma el testigo de las palabras del Papa Francisco, quien pedía hace unos días que la humanidad ''no asista muda e inerte” ante los crímenes que sufren los cristianos perseguidos que permanecen en las “periferias”. A estos lugares y a sus habitantes, se acerca el nuevo programa presentado por Ana Medina, un espacio que también prestará atención a esas otras “periferias”, lejanas o cercanas que, en ocasiones, se mantienen lejos de las agendas mediáticas. “Periferias” aportará cada domingo una mirada desde la fe al tiempo presente, presentándose como una muestra del compromiso de 13tv con la cultura y la sociedad.
Esta semana, será Giovanni Maria Vian, director del periódico “L´Osservatore Romano”, el protagonista de la entrevista en profundidad que cada semana realizará la periodista Ana Medina. Con él, Medina conversará sobre la evolución experimentada en la Política de Comunicación de la Iglesia, la personalidad del Papa Francisco, su relación con los medios de comunicación, el papel de su medio y de él mismo como testigo de los cambios que se están produciendo en el seno de la Iglesia, etc. Giovanni Maria Vian será el primero de los invitados que a lo largo de los próximos meses pasen por el plató de “Periferias”, un nuevo lugar de encuentro para la información, la reflexión y el debate que se podrá disfrutar en 13tv cada domingo a las 13.15 horas.

domingo, 5 de abril de 2015

¡RESUCITÓ!


Ofrezcan los cristianos
ofrendas de alabanza
a gloria de la Víctima
propicia de la Pascua.
Cordero sin pecado
que a las ovejas salva,
a Dios y a los culpables
unió con nueva alianza.
Lucharon vida y muerte
en singular batalla,
y, muerto el que es la Vida,
triunfante se levanta.
“¿Qué has visto de camino,
María, en la mañana?”
“A mi Señor glorioso,
la tumba abandonada,
los ángeles testigos,
sudarios y mortaja.
¡Resucitó de veras
mi amor y mi esperanza!
Venid a Galilea,
allí el Señor aguarda;
allí veréis los suyos
la gloria de la Pascua”.
Primicia de los muertos,
sabemos por tu gracia que estás resucitado;
la muerte en ti no manda.
Rey vencedor, apiádate 
de la miseria humana
y da a tus fieles parte
en tu victoria santa.

 (Secuencia de Pascua)

¡FELIZ PASCUA DE RESURRECCIÓN!

sábado, 4 de abril de 2015

SÁBADO SANTO


Conocía la noche de la fe, pero nunca creí que fuera tan profunda. Ni una sola ventana con luz, sólo creer, esperar, cerrar los ojos, entrar en la cuesta arriba. Sí, ayer cuando la losa cayó tras de su cuerpo, nada de ángeles, nada de voces del Padre. Sólo la noche y el sonar de los latigazos en los oídos, y las carcajadas, y las blasfemias y las risas, el golpe final de la piedra, cerrándose.
¡Qué lejos ahora lo de Belén y aun las pequeñas angustias de Nazaret cuando él se alejaba! Entonces ¿es esto ser una madre? En la noche no hay nada. Sólo la noche. Y la certeza de que el sol está al fondo y volverá mañana.
Pero, ¿por qué se ha de salvar siempre con sangre? ¿Es que son tan hondos los pecados del hombre que sólo pueden borrarse con manos y frente desgarradas? No, no le hubierais reconocido ayer si le hubieseis visto subir por la pendiente. Las madres sí; olemos a los hijos desde miles de kilómetros, porque no es verdad que salgan nunca de nosotros. Están fuera, caminan, lloran, triunfan, viven, pero no es verdad; siguen estando dentro. Ayer el calvario estaba más en mi seno que en Jerusalén, clavaban dentro, mar­tilleaban dentro.
Por eso no hubo nadie junto a él. Juan, Magda­lena... todos estaban sin estar. Y hasta el Padre se fue y nos dejó solos.
Pero hubo algo más horrible todavía, algo que no he logrado entender, que acepto a ciegas, sólo porque él lo hizo: ¿Por qué no me miró?, ¿por qué en los últimos minutos no se volvió hacia mí? Estábamos unidos, sí, pero los dos entramos solitarios en la muer­te. Creédmelo: esperé hasta el último minuto su mi­rada. Y no me la dio. Vi doblarse su cabeza y supe que pensaba en quienes le habían abandonado: el Pa­dre y los hombres. Fue entonces, y no cuando los martillazos, cuando yo di mi vida.
Después de muerto volvió a pertenecerme. Qui­tando sangre, espinas, barro, fui reconquistando su cuerpo, y, si cerraba los ojos, podía pensar que le estaba lavando otra vez como cuando era niño. Le hablé como entre sueños. Y me pareció como si me entendiera.
Ahora ha vuelto la calma. La calma nocturna, pero calma al cabo. Ya sólo queda esperar y ver la puerta que se abre y sus ojos que brillan. Me gustaría que viniera con las heridas. Serían un buen recuerdo de este segundo parto en que le he dado a luz mucho más que la primera vez.

José Luis Martín Descalzo
“Apócrifo de María”

viernes, 3 de abril de 2015

VIERNES SANTO


Tu vida se veía destruida,
pero tú alcanzabas la plenitud.
Aparecías clavado como un esclavo,
pero llegabas a toda la libertad.
Habías sido reducido al silencio,
pero eras la palabra más grande del amor.
La muerte exhibía su victoria,
pero derrotabas la muerte para todos.
El Reino parecía desangrarse contigo,
pero lo edificabas con entrega absoluta.
Creían los jefes que te habían quitado todo,
pero tú te entregabas para la vida de todos.
Morías como un abandonado por el Padre,
pero Él te acogía en un abrazo sin distancias.
Desaparecías para siempre en el sepulcro,
pero estrenabas una presencia universal.
¿No es sólo apariencia de fracaso
la muerte del que se entrega a tu designio?
¿No somos más radicalmente libres
cuando nos abandonamos a tu proyecto?
¿No está más cerca nuestra plenitud
cuando vamos siendo despojados en tu misterio?
¿No es la alegría tu última palabra
en medio de las cruces de los justos?

Benjamín González Buelta sj