viernes, 28 de junio de 2013

ASAMBLEA FINAL CVX EN SALAMANCA


El próximo sábado 29 de junio la CVX en Salamanca celebraremos nuestra Asamblea final del curso 2012-2013.
La Asamblea dará comienzo a las 17:45 en nuestras salas, con la siguiente estructura:
-          Oración inicial
-          Presentación de la Asamblea
-          Evaluación Equipos Apostólicos
-          Evaluación Grupos de vida
-          Informe de tesorería
-          Elección del nuevo Consejo Local de CVX en Salamanca
Haremos un pequeño descano y a continuación celebraremos la Eucaristía a las 20:00. En ella realizaremos el envío por parte de la Comunidad de los miembros del nuevo Consejo. El equipo de liturgia nos ayudará en la preparación de la celebración
Finalmente, y como es tradición nos iremos a cenar, a un lugar acogedor y agradable para terminar la jornada.

martes, 25 de junio de 2013

¿TE SENTARÍAS EN LA SILLA DE ATRÁS?


Una de las últimas sillas de la Iglesia es ocupada por el Papa. Así se ve en la foto. El está celebrando una misa muy peculiar: los invitados son los jardineros y el personal de limpieza del Vaticano. En un momento de la celebración el Papa le pide a todos que oren en silencio, cada uno, por lo que desea su corazón. Al instante, él se levanta de su sillón que está al frente y se va a una de las últimas sillas a hacer su propia oración. Pareciera que este jefe ha preferido que todos se enfoquen en ver de frente a la verdadera razón de su existencia, ese Cristo crucificado que está ahí presente y no en que lo vean a él, su jefe, quien es en fin un hombre que ha fallado y fallará , y al que todos llamamos hoy el Papa Francisco.
Aquella famosa diferencia entre jefe y líder es absoluta en esta foto. El jefe siempre saca pecho poniéndose al frente para que todos lo vean y le obedezcan, pero el líder sabe cuándo irse a sentar atrás, no estorba, acompaña, facilita el camino para que los demás logren sus propósitos; el líder es capaz de invisibilizarse en el momento oportuno para que sus compañeros crezcan y se enfoquen en lo verdaderamente importante. El líder no teme perder su puesto porque sabe que muy por encima de “su puesto” se trata de ayudarle a los demás a que encuentren su camino.
El admirable Francisco está de espaldas en la foto. El sabe que muchos lo quieren ver de frente, pero en este instante tan íntimo él prefiere quedar de espaldas a los fotógrafos y darle la cara a ese Dios de todos, Amor para el jardinero y Amor para el Papa, ese Dios que no diferencia el abrazo ni da más por uno o por otro, ambos son pecadores y ambos lo necesitan.
¿Cuántos jefes tendrán la capacidad de irse a sentar a esa silla atrás? ¿Cuándo las madres y padres tendremos que “celebrar” esa ceremonia llamada vida con nuestros hijos y en un momento oportuno irnos a sentar atrás para que ellos queden de frente a su misión? ¿Cuántos le podremos dar la espalda a los aplausos, la bulla de los “clicks”, los elogios para darle la cara, en un momento íntimo a esa oración profunda que le hace nuestro corazón desnudo de orgullo a un Dios que desea con fervor escucharnos?
El Papa se me queda grabado en esta foto y yo espero que hoy esta inyección me sirva para ubicarme el resto de mi vida.

lunes, 24 de junio de 2013

JUAN EL BAUTISTA


Escuchadme, islas; atended, pueblos lejanos: Estaba yo en el vientre, y el Señor me llamó; en las entrañas maternas, y pronunció mi nombre. Hizo de mi boca una espada afilada, me escondió en la sombra de su mano; me hizo flecha bruñida, me guardó en su aljaba y me dijo: Tú eres mi siervo, Israel, de quien estoy orgulloso. Mientras yo pensaba: En vano me he cansado, en viento y en nada he gastado mis fuerzas; en realidad mi derecho lo defendía el Señor, mi salario lo tenía mi Dios. Y ahora habla el Señor, que ya en el vientre me formó siervo suyo, para que le trajese a Jacob, para que le reuniese a Israel, tanto me honró el Señor, y mi Dios fue mi fuerza: Es poco que seas mi siervo y restablezcas las tribus de Jacob y conviertas a los supervivientes de Israel; te hago luz de las naciones, para que mi salvación alcance hasta el confín de la tierra.
Isaías 49, 1-6

viernes, 21 de junio de 2013

GRANDES CREYENTES: TEILHARD DE CHARDIN


“Llegará el día en que después de aprovechar el espacio, los vientos, las mareas y la gravedad; aprovecharemos para Dios las energías del amor. Y ese día por segunda vez en la historia del mundo, habremos descubierto el fuego”.
Los últimos papas se refieren a la misión de la Compañía de Jesús diciendo que “allí en las encrucijadas de las ideologías, en las trincheras sociales… allí han estado y están los jesuitas”. Su lugar en la Iglesia es estar en las encrucijadas de los caminos, en las fronteras. Las fronteras del pensamiento, de la ciencia, la cultura, la reflexión y la praxis social, los derechos humanos, y la reflexión teológica.
Antes de que se alcanzara esta afortunada formulación, Pierre Teilhard de Chardin ya lo había encarnado en su vida. Y él, sintió en sus propias carnes que las fronteras son lugares tormentosos, combatidos, discutidos en los que se vive a la intemperie.
Intemperie física: fue camillero condecorado (Medalla al Mérito Militar y Legión de Honor) en la primera guerra mundial, realizó numerosas expediciones científicas en China (Zhoukoudian, Shanxi, Henan, Shandong…), India, Etiopía, Java, Birmania, Sudáfrica… De estas expediciones, además de avances capitales en paleontología humana, nos quedan algunos de sus textos espirituales más hermosos:
“Ya que, una vez más, Señor, ahora ya no en los bosques del Aisne, sino en las estepas de Asia, no tengo ni pan, ni vino, ni altar, me elevaré por encima de los símbolos hasta la pura majestad de lo Real, y te ofreceré, yo, que soy tu sacerdote, sobre el altar de la tierra entera, el trabajo y el dolor del mundo.
El sol acaba de iluminar, allá lejos, la franja extrema del horizonte. Una vez más, la superficie viviente de la tierra se despierta, se estremece y vuelve a iniciar su tremenda labor bajo la capa móvil de sus fuegos. Yo colocaré sobre mi patena, Dios mío, la inesperada cosecha de este nuevo esfuerzo. Derramaré en mi cáliz la savia de todos los frutos que serán molidos hoy”.
Pero también intemperie eclesial: le prohibieron enseñar, le prohibieron escribir, y sus libros fueron considerados peligrosos y condenables… Y es que, cuando se vive en las fronteras hay que aprender y hablar idiomas nuevos. No nos basta con el lenguaje eclesial… Teilhard buscó entender, entenderse y hacernos entender. Por eso aprendió el lenguaje de la ciencia, para poder entender, para poder dialogar.
“En verdad, dudo que exista, para el ser pensante, minuto más decisivo de aquel en que, cayéndole la venda de los ojos, descubre que no es un elemento perdido en las soledades cósmicas, sino que un deseo universal de vivir en él converge y se humaniza. El hombre, no como el centro estático del mundo –como él se consideró durante mucho tiempo– sino eje y flecha de la evolución, lo que es mucho más bello”.
En este Año de la Fe Theilard nos recuerda, como muchas personas de buena voluntad, que es importante considerar a qué caminos salimos en nuestra pastoral, a qué encrucijadas, a qué fronteras estamos llamados. Creyentes como él, nos recuerdan que si nuestra Pastoral, y nuestra Teología van a las encrucijadas y a las fronteras, es para tender puentes de diálogo y de reconciliación.
Y a quienes se esfuerzan con lealtad y fidelidad por verter la riqueza del Evangelio en el mundo de hoy, y especialmente en sus fronteras, la Iglesia más pronto o más tarde se reconoce en ellos.


“Nosotros mismos, con todo nuestro ser, debemos ser adoración, sacrificio, restituir nuestro mundo a Dios y transformar así el mundo. La función del sacerdocio es consagrar el mundo para que se transforme en hostia viva, para que el mundo se convierta en liturgia: que la liturgia no sea algo paralelo a la realidad del mundo, sino que el mundo mismo se transforme en hostia viva, que se convierta en liturgia. Es la gran visión que después tuvo también Teilhard de Chardin: al final tendremos una auténtica liturgia cósmica, en la que el cosmos se convierta en hostia viva”. (Benedicto XVI)

Tomado de Pastoralsj

lunes, 17 de junio de 2013

PARTICIPACIÓN SOCIO-POLÍTICA DEL LAICADO CRISTIANO


"Para un cristiano, incidir en la estructura social significa hacer que la sociedad se parezca un poco más a los sueños de Jesús para el mundo. ¿Por qué el cristiano debe “incidir” en las estructuras sociales? ¿Cómo hacerlo? ¿Cuáles son los principales desafíos? ¿Qué buenas prácticas tenemos ya? ¿Se trata de incidir en el cotidiano o más bien en las grandes estructuras a través de campañas grandes y llamativas? ¿Se puede hacer solo y/o más bien dentro de una asociación o comunidad eclesial (la CVX, por ejemplo)?
Estas y otras son algunas de las preguntas que surgen en el contexto latinoamericano y que hemos querido responder comunitariamente en el presente volumen”.
Hoy os presentamos el libro “Participación socio-política del laicado cristiano”, fruto del trabajo de la CVX en América Latina, cuya introducción corre a cargo de Franklin Ibáñez, Secretario Ejecutivo CVX.
Puedes leerlo si accedes a este enlace: Participación socio-política del laicado cristiano.

sábado, 15 de junio de 2013

15 J: DÍA CONTRA LOS CIE


Varias organizaciones queremos poner en marcha una propuesta, una que sume a muchas más. El día 15 de junio os proponemos realizar un “DIA CONTRA LOS CENTROS DE INTERNAMIENTO DE EXTRANJEROS”.
¿De qué se trata?
Es un día en el que muchas organizaciones nos sumamos a hacer actividades que den visibilidad a la existencia de estos centros. Si aún no sabes lo que son y quieres información puedes consultar las páginas de muchas organizaciones y los informes que se han elaborado al respecto
¿Para qué?
Para hacer visible lo invisible. Los Centros de Internamiento de Extranjeros son cárceles racistas que atentan contra el Estado de Derecho. El objetivo es visibilizar esta realidad tan desconocida aún, que afecta a vecinas y vecinos de nuestros barrios. Las organizaciones que trabajamos en esto nos damos cuenta de lo difícil que es darla a conocer. El primer paso para cambiar algo es hacerlo visible. Firma apoyo.


miércoles, 12 de junio de 2013

sábado, 8 de junio de 2013

CORAZÓN DE MARÍA



María será la discípula que conserva la palabra de Dios (esa palabra-espada) en su corazón. Como solo la mujer sabe hacerlo, guardará ese tesoro en su interior, y vencerá amorosamente las pruebas del escándalo, de la pobreza, del destierro, de la desbandada de los apóstoles, de la cruz. El poder de las tinieblas no consigue derrotar a Jesús. El dragón apocalíptico tampoco puede con esta mujer (Ap 12,17). María resiste. Ni las aguas torrenciales (…) podrán anegar su compromiso de amor (Ct 8,7).

Lo que ocurre en María es esencial para la obra de Jesús. El símbolo del corazón se orienta hacia una relación, hacia otro corazón con el que engarzar un diálogo de amor. El corazón, como el amor, pide respuesta, para un encuentro de afecto, de cuerpo, de alianza.

Javier Álvarez-Ossorio ss.cc

viernes, 7 de junio de 2013

CORAZÓN DE JESÚS





Quiero hablar de un amor infinito, 
que se vuelve niño frágil; 
amor de hombre humillado. 
Quiero hablar de un amor apasionado. 
Con dolor carga nuestros pecados, 
siendo rey, se vuelve esclavo; 
fuego de amor poderoso, 
salvador, humilde, fiel silencioso. 
Amor que abre sus brazos de acogida; 
quiero hablar del camino hacia la vida. 
Corazón paciente, amor ardiente; 
quiero hablar de aquél que vence a la muerte. 
Quiero hablar de un amor generoso, 
que hace y calla, amor a todos; 
buscándonos todo el tiempo, 
esperando la respuesta, el encuentro. 
Quiero hablar de un amor diferente, 
misterioso, inclaudicable; 
amor que vence en la cruz. 
Quiero hablar del Corazón de Jesús.

Cristobal Fones sj


lunes, 3 de junio de 2013

BRILLAR CON LUZ PROPIA: EL PADRE ARRUPE

La vida algunas veces, como ahora, nos devuelve la esperanza de que se haga justicia y cada uno pueda brillar con su propia luz. Gracias Juan Arias por este bello testimonio:

"Me han llegado noticias desde Roma, según las cuales, Francisco, el primer jesuita que llega al pontificado en la historia de la Iglesia, podría ser el que canonizara al jesuita vasco, Pedro Arrupe, que siendo General de la Compañía tuvo un serio enfrentamiento con el entonces papa Juan Pablo II.
El papa polaco, que era sostenido por el Opus Dei, acusaba a Arrupe de haber llevado a los jesuitas a la izquierda, sobretodo en América Latina, y un día lo llamó y le pidió que se arrodillase a sus pies.
Cuando Arrupe se enfermó, a pesar de que el cargo de General entre los jesuitas es vitalicio, como el del papa, pidió a Juan Pablo II permiso para retirarse. El papa que temía que los jesuitas pudieran elegir a otro en la linea liberal y abierta de Arrupe, le negó la petición y le colocó para seguir guiando a la Compañía a un representante suyo.
Los jesuitas entonces obedecieron, como es su lema, pero consideraron aquella intromisión autoritaria de la Santa Sede como una “ley marcial vaticana”.
Ahora se especula que el papa Francisco podría ser quien canonizara al papa Wojtyla, que tantos disgustos dio a la Compañia, pero que al mismo tiempo abriría el proceso de beatificación del padre Arrupe.
Se trataría de una coincidencia histórica y simbólica. Y a Francisco le gusta el lenguaje de los símbolos.
Tuve ocasión de poder tratar personalmente al padre Arrupe durante más de un mes, en el momento en que sus relaciones con Juan PABLO estaban al rojo vivo.
Trabajaba yo entonces en la RAT-TV italiana que había inaugurado un programa, de los primeros hechos a color, con el título “Una hora con”. Era una hora de programa con un personaje famoso, para hacer de él un retrato completo.
La RAI me encargó de hacer uno de los capítulos del nuevo programa con el padre Arrupe, con el título:“Una hora con el papa negro”.
Al general de la Compañía de Jesús se le llama aún de “papa negro”, porque hubo tiempos en la Iglesia en que el jefe de los jesuitas emulaba en poder, dentro de la Iglesia, al papa blanco.
Es sabido además que el jefe de los hijos de Ignacio de Loyola es el único General de congregaciones y órdenes religiosas nombrado vitaliciamente, como el papa. Y los jesuitas son los únicos religiosos de la Iglesia que además de los tres votos de pobreza, castidad y obediencia, profesan un cuarto voto de obediencia incondicional al papa. “Papa negro”, porque viste de negro y no de blanco como el papa de verdad.
Ahora que se habla de la posibilidad de beatificar a Arrupe he querido traer a mis lectores un recuerdo personal de las semanas que pasé con él para elaborar aquel programa para la RAI. Fueron muchas horas, lo que nos llevó a poder compartir algunas ideas personales.
Me acompañaba para realizar el programa, un equipo de técnicos de la RAI. Eran todos agnósticos y algunos ateos convencidos. Cuando les dije que íbamos a filmar a Arrupe, dentro de la Casa Generalicia de los jesuitas en Roma, donde era tan difícil entrar, se frotaron las manos. “Nos vamos a divertir un mundo”, comentaron.
Los primeros días de la entrevista fueron tranquilos. Arrupe era una persona de una afabilidad extrema. El New York Times lo comparó al papa Juan XXIII. Tenía una luz en sus ojos que chocó enseguida a los técnicos de la televisión.
Poco a poco se fueron soltando y uno llegó a preguntarle si era cierto lo que se decía que los jesuitas eran “hipócritas”. Arrupe sonrió y le respondió amable: “Desgraciadamente, muchas veces lo somos”. Y allí acabó la provocación.
Hubo un día en el que el grupo de técnicos de la RAI quedó especialmente impresionado. Fue cuando yo abordé con Arrupe el tema de la muerte. Habló con tal naturalidad de aquel “viaje definitivo”, como él lo llamaba, como la cosa más natural del mundo sin dramatismos ni misticismos. Se sentía en aquel momento, sólo el rumor de la cámara filmando.
Nos habló después Arrupe de su experiencia en Japón donde se encontraba el 6 de agosto de 1945 cuando explotó la bomba atómica. Arrupe era médico. Estaba entonces a cargo del Noviciado de los jesuitas y abrió sus puertas para llevar allí a los heridos y quemar a los muertos para evitar contaminaciones.
Contó de la entereza de los japoneses a los que llegó a operar con unas tijeras de cocina, sin anestesia, sin que se les escapara un grito de dolor.
Dicen que fue aquella experiencia de muerte lo que “cambió el alma” de Arrupe, que ya no sería igual después de la tragedia de Hiroshima, vivida en primera persona.
Lo que puedo testimoniar es que, acabado el programa, los técnicos no querían separarse de Arrupe.
Uno de ellos que tenía a una hija gravemente enferma y que era al inicio el que más presumía de ateo y pretendía divertirse con el General de los jesuitas, llegó a llevar, de escondidas de sus colegas, a la Curia generalicia, una carta pidiendo a Arrupe que “rezara por ella”. Le incluyó en la carta una foto de la muchacha.
Arrupe, por lo que pude saber de él en aquellas largas semanas de convivencia con él, tenía la convicción de que el Concilio, que había hecho perder a la Compañia unos siete mil jesuitas, fue el que acabó cambiándola.
Una mañana que no pudimos filmar porque el programa era a color y empezó a llover, me quedé a solas con él y me contó que después del Concilio Vaticano II, la Compañia que él dirigía, viendo actuar al Opus Dei, era como mirarse al espejo para decir: “Así fuimos y así no podemos seguir siendo”. Se refería a que la Compañía como el Opus, estaba antes del Concilio más interesada y preocupada con las élites de la sociedad que con los pobres.
Y fue entonces cuando Arrupe abrió la Compañía a una “revolución social”, permitiendo a sus religiosos mojarse en los movimientos de liberación política de América Latina, que para Juan Pablo II era llevarles “a la izquierda”.
Aquello costó a la Compañía caro. Vio a muchos de sus sacerdotes perseguidos y asesinados por los escuadrones de la muerte organizados por los militares.
Hoy, es un papa jesuita, del continente de las Américas, el que pide a la Iglesia que salga de sus palacios y se vaya a mancharse de barro a la periferia del mundo como él lo hacía en Buenos Aires.
De haber estado vivo, Arrupe no habría necesitado arrodillarse a los pies de Francisco para pedir perdón por haber querido, más de 40 años antes, hacer con la Compañía, lo que Francisco exige hoy de la Iglesia.
Nada, pues, de extrañar que pueda ser el primer papa jesuita quien coloque a los ojos del mundo, como ejemplo de santidad, a aquel jesuita vasco que hoy no creería a sus ojos, viendo lo que sus hermanos de hoy están viendo: un papa que ha rechazado los palacios pontificios para vivir en un hotel para religiosos, donde le es más fácil encontrarse con sacerdotes y obispos que llegan de la periferia de la Iglesia con los que nunca se habría encontrado de vivir encerrado en los palacios vaticanos.
Hay quien afirma que no todos los jesuitas hoy están sin embargo felices con la “revolución” del papa Bergoglio. Quizás lo hubiesen deseado más jesuita y menos franciscano. Lo ignoro.
Arrupe era entonces un jesuita genuino, pero con corazón franciscano.
Fue aquel corazón franciscano que había sentido el horror del mundo en Hiroshima y se había llenado de compasión, lo que entonces conmovió a mis colegas ateos de la RAI.
“Para mi las personas no se dividen en creyentes y ateos”, me dijo cuando le alerté que los técnicos de la RAI eran agnósticos, y añadió: “A mi me interesa todo lo que de humano hay en el mundo. Estamos todos amasados del mismo barro”. Y fue aquello lo que sintieron entonces mis compañeros de la televisión italiana. Y ese era el Arrupe que yo conocí".

Publicado por Emma Martínez Ocaña en Poner letra a mi canto