lunes, 29 de abril de 2013

FE Y COMPROMISO PÚBLICO


Queridos compañeros de CVX en España:
Ojalá las palabras escritas pudieran transmitir físicamente la alegría y esperanza que tengo cuando redacto esta breve carta.
Alegría y esperanza por un camino que iniciamos, con sencillez pero con una primera oferta de calidad. Alegría porque este camino que iniciamos bebe de nuestra ilusión y compromiso como Comunidad reflejado en nuestra Asamblea de Santiago, bebe de sabernos hijos del Concilio Vaticano II que con tanta urgencia reclamamos siempre y bebe de querer caminar hacia las fronteras, y hacerlo en actitud de servicio como laicos, bien clavados al mundo en que vivimos.
Y esperanza porque se trata de un primer paso, que además, damos cogidos de la mano con otros compañeros de camino… y al servicio de todos.
Hace unos meses, se creó el equipo CVX-E de Compromiso Sociopolítico. Estos compañeros, en colaboración estrecha con Cristianisme i Justicia, que seguramente todos conocemos bien porque a casi todas nuestras casas llegan sus cuadernos han preparado un curso-taller de verano con el título "Fe y Compromiso Político". Tendrá lugar en Barcelona los días 25 a 29 de agosto.
Junto con esta carta, os adjuntamos el folleto que recoge con detalle toda la información útil sobre esta experiencia, que no será sólo de exposición teórica de ponentes francamente interesantes, sino que incorpora una dinámica muy activa orientada a la sensibilización y la participación como ciudadanos activos, en un tiempo sin duda difícil y donde el compromiso social y político parecen gozar de una injusta mala imagen, que nosotros, desde una visión amplia, plural, actualizada y creyente, queremos contribuir a cambiar. Por eso el curso-taller es un espacio para formarnos y pensar y discernir nuestras opciones de vida pública.
Os animo muy personalmente a participar y a que invitéis a participar a otros, sean de nuestra propia comunidad CVX o gente que se encuentra próxima a vosotros y que tenga esta inquietud. Insisto en que será un primer paso, pero importante.Como la experiencia se estructura como un espacio formación, pero también de reflexión personal e interiorización, no será posible un grupo muy numeroso, precisamente para favorecer el encuentro y la posibilidad de ir compartiendo inquietudes, sueños y proyectos en esta dirección.
Algunas condiciones, como la edad, siempre son aproximaciones. Que nadie se sienta excluido por este motivo. Ni que decir tiene que la cuestión económica nunca podrá ser un impedimento para nadie, pues contamos con un dinero para poder cubrir los gastos de quien lo necesite. Por favor, que nadie vea en esto un inconveniente, máxime en el momento económico en el que nos encontramos y que también golpea de lleno a muchos de nuestros compañeros y amigos.
Existe un enlace directo donde podréis seguir encontrando información. Además, aquellos que estéis interesados, podéis contactar directamente con el Secretariado de CVX-E.
De veras creo que los tiempos y las circunstancias que vivimos y la propia realidad de nuestras calles y nuestra Iglesia son la mejor invitación para que llevemos a cabo esta iniciativa. Siéntete personalmente invitado a participar. Siéntete invitado a sugerir a tus compañeros de CVX que participen. Siéntete muy invitado a invitar a otras personas de tu entorno que compartan esta inquietud por lo social y lo político.
En nombre de todo el Consejo de CVX-E, de Aurora, Tucho, Amparo, José María y Pablo, recibe un fuerte abrazo de tu hermano y compañero,

Alfonso Salgado Ruiz, cvx
Presidente de CVX-España

lunes, 22 de abril de 2013

EL AÑO DE LA FE Y LA CVX


En la Asamblea de CVX en Salamanca de inicio de curso, en el mes de octubre, nos marcamos dos referencias para el mismo: la celebración del “Año de la Fe”; y la Asamblea Mundial de CVX en el Líbano en el mes de Agosto, cuyo lema es: “Desde nuestras raíces hacia las fronteras”. Las dos están estrechamente relacionadas, nos unen más estrechamente al Señor  y nos refuerzan nuestro sentir con la Iglesia.
El primero, el Año de la Fe, nos vincula con la apertura  del Concilio Vaticano II hace 50 años, siendo considerado por el Beato Juan Pablo II “como la gran gracia de la que la Iglesia se ha beneficiado en el siglo XX […] ofreciendo una brújula segura para orientarnos en el camino del siglo que comienza” (PF 5). El año de la Fe se nos presenta como una consecuencia y exigencia postconciliar.
La celebración del Año de la Fe para CVX en Salamanca supone un doble camino: uno hacia el interior y otro hacia el exterior. Hacia el interior supone una reflexión personal y comunitaria del documento “Porta Fidei” en nuestros grupos de vida. Esto nos supone una toma de conciencia de nuestro pecado “El Año de la Fe es una invitación a una auténtica y renovada conversión al Señor,  al único Salvador del mundo” (PF 6).
Nuestro pecado lo ponemos en estrecha relación con los tres pilares de llamada al seguimiento de Nuestro Señor: con la vocación a la que hemos sido llamados como laicos, con nuestra vida comunitaria, y con la puesta en práctica de la misión a la que hemos sido enviados por nuestro Señor por medio de la Iglesia. Nos ha ayudado a ello las meditaciones y oraciones de la 1ª Semana de los Ejercicios Espirituales [EE.EE. 62], donde San Ignacio nos invita a ser conscientes de nuestro pecado, a arrepentirnos y hacer propósito de enmienda.
Sintiéndonos pecadores, también nos sentimos perdonados y salvados por Nuestro Señor Jesucristo, por su profundo amor hacia la humanidad, manifestado en la Encarnación de su Hijo (PF 13). De esta experiencia brota nuestra fe renovada, que nos impulsa a dar testimonio de la fe en Cristo en todos los ambientes en los que nos movemos como laicos: familiar, laboral y eclesial.
De ahí nuestra humilde aportación a la celebración del “Año de la Fe” en Salamanca, ofreciendo tres experiencias que ayuden a los creyentes a profundizar en su fe, y a los no creyentes a dejarse tocar por la misma. Nos planteamos tres encuentros uno relacionado con la “Música y espiritualidad”; otro con la “Literatura y la espiritualidad”; y un tercero del “Arte y la espiritualidad”. La primera de estas experiencias tendrá lugar el sábado 2 de marzo, y los demás se sucederán a lo largo del curso.
Pretendemos con ellas acercar y profundizar en la experiencia de fe a todas aquellas personas con diversas inquietudes, y aprovechar los dones que nos ha dado el Señor, en este caso a través de tres ámbitos relacionados con la cultura, y ponerlos al servicio de nuestro Señor, dando testimonio de aquello que hemos recibido gratuitamente.
También queremos renovar nuestra fe y compartirla con la toda la Iglesia por medio de la celebración del 450 aniversario de las Congregaciones Marianas. Éstas son comunidades laicales de espiritualidad ignaciana, de las que la CVX es su continuidad en la actualidad, tras pasar estas por la transformación del Espíritu Santo que supuso el Concilio Vaticano II.
Pero mirar al pasado para poder vivir y transmitir la fe en las fronteras de nuestro mundo actual, como nos pide nuestra Asamblea Mundial en el Líbano. Un mundo donde el testimonio de la fe ha pasado a un segundo plano: “Sucede hoy con frecuencia que los cristianos se preocupan mucho por las consecuencias sociales, culturales y políticas de su compromiso, al mismo tiempo que siguen considerando la fe como un presupuesto obvio de la vida común. De hecho, este presupuesto no sólo no aparece como tal, sino que incluso con frecuencia es negado” (PF 2).
En este contexto la CVX en Salamanca desea participar en este proceso de renovación de la fe que nos propone la Iglesia “a través del testimonio ofrecido por la vida de los creyentes… confesando la fe con plenitud y renovada convicción, con confianza y esperanza” (PF 9).


viernes, 19 de abril de 2013

GRANDES CREYENTES: MADELEINE DELBRÊL


La primera vez que leí algo de Madeleine (1904-1964) me impresionó encontrar una mujer profundamente contemplativa viviendo en la vorágine de una ciudad como París, en un barrio obrero y marginal, una vida aparentemente corriente. ¿Quién era esta mujer que escribía divinamente, que trabajaba codo a codo con sus compañeros comunistas en el ayuntamiento de Ivry como asistente social, que era amiga y consejera de los curas obreros, y a la que algunos obispos pidieron su opinión en los trabajos preparatorios del Concilio Vaticano II?
Madeleine fue ‘deslumbrada por Dios’ un 29 de marzo de 1924, tenía 20 años y a esa oscura luz se prendió toda su vida. Vivió en comunidad con otras mujeres laicas y con el Evangelio como única regla, en los tiempos en que eso era un riesgo y una aventura. Recorrían un camino sin mapas y se acercó a los hombres y mujeres de su tiempo, intensa y amorosamente, con el único deseo de hacerles presentir algo de la Buena Noticia que la había fascinado. Comprendió que la Iglesia necesitaba urgentemente hablar el lenguaje de sus contemporáneos, conocer sus dolores y sus alegrías, y acercarse a ellos allí donde se encontraban, llevando el Evangelio no sólo con las palabras, sino con el testimonio y la bondad del corazón. Cuando Madeleine muere repentinamente sobre su mesa de trabajo, el 13 de octubre de 1964, en el aula conciliar, un laico -presidente de la JOC internacional- tomaba la palabra por primera vez ante la Iglesia en nombre de los trabajadores cristianos que vivían en los barrios obreros de las grandes ciudades.
Me dio gusto encontrar, en estos días, un artículo de un teólogo austríaco que la considera ‘patrona’ de la nueva evangelización. En ella se unen, como en pocos testigos, la interioridad y la solidaridad, el enraizamiento en la propia fe y el diálogo y el amor hacia los que no la comparten, la soledad y una vida en común deseada y arriesgada. En un tiempo, el suyo como el nuestro, difícil para las fidelidades, Madeleine nos enseña el amor a la Iglesia como mediadora del Evangelio y del cuerpo de Jesús.

Entre sus escritos, mi texto preferido sigue siendo aquella oración que descubrí hace muchos años: “Nos has traído esta noche a este café donde has querido ser Tú en nosotros durante algunas horas… Y porque tus ojos despiertan en los nuestros, porque tu corazón se abre en nuestro corazón, sentimos cómo nuestro débil amor se abre en nosotros como una rosa espléndida, se profundiza como un refugio inmenso y acogedor para todas estas personas cuya vida palpita en torno nuestro… Entonces el café ya no es un lugar profano, un rincón de la tierra que parecía darte la espalda […] Atrae todo hacia ti en nosotros… Atráelos en nosotros para que aquí te encuentren. Dilata nuestro corazón para que quepan todos”.

Tomado de Pastoralsj

lunes, 15 de abril de 2013

DONDE DIOS CANTA


“Donde Dios canta” es una experiencia de oración y reflexión a través de la música, organizado  por la CVX en Salamanca y la parroquia del Milagro de San José (Jesuitas – Salamanca) dentro de las actividades incluidas en la celebración del Año de la Fe. Fue llevada a cabo en la escuela de música Sirinx, y participamos 16 personas, de 10:30 a 14:00 de la mañana del día 2 de marzo.
Todos tenemos, de una u otra manera, una relación con la música en nuestra vida. Somos música, y ésta también nos envuelve en el día a día. Las sensaciones que se encuentran cuando escuchamos o ejecutamos piezas musicales son profundas, provienen desde muy dentro. Es intangible y muchas veces indescriptible. La música es y te hace y la música no es para algo sino que es por sí misma.
En la música hay una espiritualidad y una trascendencia que encaja y conecta perfectamente con cualquier persona y con Dios. Nos ayuda a conectar con Dios y con su tonalidad. La música nos salva. La música y la letra de una canción provocan, en muchas ocasiones, que nos dejemos llevar y abramos el corazón, que seamos receptivos dejando la puerta abierta a cualquier sensación y emoción. Y nos lleva a escuchar serenos lo que Él nos quiera decir y hacer en nosotros. Y también, por qué no, nos lleva a ser emisores y transportadores de su música y su palabra.
En esta experiencia tratamos de abrir una vía directa de unión con Dios a través de la música. Plantearlo desde quiénes somos y conocernos. Comprobamos, en un primer acercamiento, que la música no es sólo de los músicos sino de cualquier persona, que es genial una buena ejecución pero que mucho más importante es la pasión, que esa pasión nos transforma y que ese contacto con Dios a través de la música no nos deja indiferentes y nos toca en lo más profundo. A continuación realizamos una práctica dejándonos llevar por la música con la voz y el movimiento, conocimos otras experiencias de música y oración, reflexionamos y compartimos en grupo y acabamos orando con una canción.
Nos ayudó a cambiar el enfoque de lo que hacemos con la música en nuestras vidas y en nuestras actividades, situándonos de diferente manera. Es un tema sensible en todos nosotros y está activo. La experiencia resultó liberadora y había en todos los asistentes una necesidad de compartir esas sensaciones y este encuentro nos ayudó a hacerlo. La novedad del formato fue importante y fue una gran sorpresa y clave para la experiencia la participación e ilusión de los participantes. Se denotaba en todos una necesidad de tener un espacio para compartir. Y había mucho deseo de continuar en algo más.
Sigamos tocando, cantando, disfrutando con la música. Y demos gracias al Señor por cada nota con pasión que pone en nuestras vidas, iluminándonos nuestro camino.